El olivo es uno de los árboles frutales más antiguos utilizados por el hombre, sobre todo en la zona mediterránea, dónde su cultivo en la actualidad está muy extendido. Se trata de un árbol perennifolio, longevo, que puede llegar a los 15 m de altura, con copa ancha y tronco grueso de aspecto retorcido. Su corteza es de color gris o plateado. Tiene las hojas opuestas, de 2 a 8 cm de largo, lanceoladas, enteras, coriáceas y de color verde gris oscuras por el haz, más pálidas y densamente escamosas por el envés, con un peciolo muy corto o invisible. Desde Aldaba os traemos los parámetros principales de este árbol tan deseado y especial.

Parámetros climáticos

Al tratarse de un árbol de la zona mediterránea, sus requerimientos están adaptados a estas zonas. Incluyendo sus resistencias y limitaciones climáticas. Es sensible tanto a temperaturas bajo cero, como a temperaturas demasiado altas. Teniendo prioridad de cultivo de olivo, en los que a temperatura se refiere, zonas de entre 4 °C a 30 °C. La temperatura durante la fructificación no debería de superar los 35°C ni ser menor de 25°C, debido a que requiere cierta acumulación térmica para conseguir un buen contenido de grasas y/o azúcares.

Parámetros del suelo

Los olivos se desarrollan bien en casi todos los tipos de suelo, aguantando incluso en suelos pobres o desgastados, pero tienen preferencia, en suelos de textura franca que tengan buena capacidad de drenaje.

Respecto a condiciones físicas, son adecuados los suelos con profundidades superiores a 0.8m. Así las raíces pueden crecer sin impedimentos. Si el suelo tiene menor profundidad efectiva a esta, se puede adecuar mediante la construcción de acumulaciones de suelos entre las hileras de plantación, denominadas camellones o alomados. Son recomendables unos niveles de materia orgánica en suelos mayor al 2%.

Esta especie prefiere suelos con pH de 5,5 a 8,5, es decir, de rangos levemente ácidos a levemente alcalinos, rondando la neutralidad. Con mayor preferencia a rangos inferiores a 7,5pH para facilitar la absorción de nutrientes.

Respecto a salinidad de suelos, los olivos son de las especies frutales que mayor tolerancia a esta, expresada en conductividad eléctrica.

Parámetros de riego

Las dotaciones de riego anuales para un olivar adulto dependen de variables ambientales locales, de la densidad de plantación, de la reserva de agua en el suelo, de la variedad, del tipo de manejo del árbol. Para determinar la frecuencia de riego, se deberá tener en cuenta la cantidad de evapotranspiración de los olivos y la capacidad de retención de humedad de los suelos. El objetivo del riego es otorgar la cantidad suficiente de agua para compensar las pérdidas que los árboles puedan sufrir por estas dos circunstancias.

La capacidad de evapotranspiración se puede calcular, y es particular de cada cultivo, mientras que la retención dependerá de las características del suelo, como textura, tipo de rocas, perfil edafológico, entre otras

El olivo es un árbol rústico, uno de los frutales que más toleran la salinidad, que admite un clima semiárido y suelos pocos fértiles y superficial.