Uno de los cereales en auge en los últimos años es el cultivo de espelta ecológica. La demanda de la espelta ha aumentado considerablemente y ya es habitual encontrar en los mercados y panaderías productos, harinas, panes y pastas hechas a base de harina o semillas de espelta. Desde Aldaba os vamos a dar a conocer el cultivo y los principales retos del cultivo de espelta en producción ecológica.

La espelta es un cereal rústico muy utilizado en la antigüedad. Con la tecnificación de la agricultura y variedades más productivas, el cultivo de espelta se vio sustituido por otros cultivos más adaptados a la tecnificación. La rusticidad es la característica principal del cultivo de espelta. Se adapta muy bien en climas fríos, secos y duros.

La espelta ecológica es un cereal nutritivo y con futuro. En los últimos años, la demanda de espelta ha incrementado gracias a sus grandes cualidades nutricionales. La espelta tiene un porcentaje más elevado de proteínas, aminoácidos y lípidos que el trigo, por lo que ha despertado su mayor interés en los consumidores de España, especialmente en el mercado ecológico.  El rendimiento medio de espelta ecológica ronda los 4000 kg por hectárea. El consumo de espelta ecológica ha aumentado mucho tanto a nivel artesanal como industrial, por lo que hace que sea un cereal con buena salida en el mercado.

Este tipo de cultivo implica un manejo diferente al de la espelta convencional o el de cualquier otro cereal. En el cultivo de espelta ecológica no se permite el uso de herbicidas en ningún caso y eso hace cambiar el manejo del cultivo desde buen principio. Hay dos formas de gestionar las malas hierbas en el cultivo de espelta ecológica: la falsa siembra y la grada de púas.